¿Por qué Juan Orlando Hernández es un criminal de lesa humanidad? (explicación)


Ingrid Ortez_ Casi literalHe sido amante apasionada de las palabras. Ellas crean realidades poderosas. Elegir muy bien las que se van a decir es una gran responsabilidad. No podemos tratarlas con ligereza, pues son como llaves que abren o cierran nuestra mente, pero también nos inyectan emociones, ideas, ilusiones y sueños.

Recordé la película de Christopher Nolan, Inception (o El origen para el habla hispana) que trata sobre el poder de las ideas y su imperio que logra mover las cosas; pero en realidad lo peligroso es la manipulación de las palabras en ese laboratorio de ideas y comunicación. Las palabras cobran vida, han sido y seguirán siendo controversia desde que el ser humano comenzó con el lenguaje articulado. Jugar con las palabras se puede volver tan peligroso como proporcionarle material químico a un pirómano; y de esos abundan en las presidencias.

La pandemia vino a someternos a una crisis profunda y a desnudar por completo las condiciones de gobiernos, especialmente en Centroamérica. En Honduras, las palabras vienen de uno de los más detestables criminales que hemos tenido gobernando: entre los falsos hospitales móviles, medicamentos e insumos que no llegaron, y toda la parafernalia de la cual se llenó el Estado para asegurar que estaba bajo control, se nos fue el año 2020 y miles de vidas, pues se robaron todo lo destinado a la pandemia, incluyendo donaciones.

Las injusticias de gobiernos mediocres y corruptos en Honduras como el de Juan Orlando Hernández son incontables. Desde el fraude contra la salud del pueblo adulterando medicamentos por parte de laboratorios Astropharma y Lain, hasta asesinatos para quitar tierras y negociarlas, millones invertidos en gases lacrimógenos y un ejército destinado al narcotráfico; además de altos niveles de desnutrición y pobreza, hospitales colapsados, analfabetismo, una educación en lo peor de sus crisis y un sistema de salud a cargo de una pedagoga.

Las vacunas han sido otro acto teatral que ha demostrado la incapacidad, maldad y alevosía del gobierno hondureño a tal punto que siete alcaldes pidieron al presidente de El Salvador ayuda con vacunas contra el COVID-19 porque su población se estaba muriendo y su gobierno no respondía. Pero Hernández asegura que han vacunado por sus esfuerzos a casi toda la población, cuando menos del 1% de los 9,5 millones de habitantes han sido inmunizados y un buen porcentaje de la clase media y alta ha salido a Estados Unidos a vacunarse.

Entonces me pregunto: ¿No es un atentado contra la dignidad humana del pueblo todos estos hechos? Un crimen en contra de una nación a la cual le han quitado los derechos fundamentales puestos en su constitución y derechos humanos, que alardea la carta de declaración de derechos de la ONU.

En el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, en su sección Artículo 7 detalla lo que se entenderá por crímenes de lesa humanidad y refiere algunas cosas interesantes, por ejemplo: «Se entenderá por “crimen de lesa humanidad” cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque». Luego comienza a detallar el asesinato, exterminio, deportación o traslado forzoso de la población, tortura, persecución fundada en motivos políticos, nacionales, étnicos; y dice: «Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental». ¿No es esto acaso lo que está haciendo Juan Orlando Hernández con el pueblo hondureño?

En el artículo 8 menciona los crímenes de guerra, que tendrá competencia cuando se cometan como parte de un plan o política. Si tomo textual estas palabras y su poder, muchos gobiernos han comenzado guerras, asesinatos, torturas y han sometido a población civil de otros países solamente por querer algo que ellos tienen. El juego sucio del poder, pero no son juzgados. Las palabras se dicen muy bonitas desde la palestra política donde están los manipuladores y magos, pero para que realmente se tomen en serio nos queda una lucha que probablemente sea eterna. Llevamos años denunciando ante la comunidad internacional las atrocidades de un gobierno a toda vista corrupto y sin escrúpulos sin que nada pase.

Los gobiernos juegan con la dignidad e integridad de sus habitantes, es decir: «ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento», pero no serán juzgados. Las cartas de derechos están llenas de palabras que se manipulan dependiendo de algunos intereses particulares, pero atentar contra la salud y bienestar de todo un pueblo es vulnerar los derechos fundamentales y humanos; por tanto, es un crimen de lesa humanidad, sin importar las palabras que usen para engañar o disfrazar sus intenciones y acciones.

En Honduras todavía quedan millones de personas sin vacunar y son muchas las que siguen muriendo. Se cerraron los triajes, no hay medicamentos ni cupos para nadie. Mientras tanto, Juan Orlando Hernández y todo su clan se preparan para las próximas elecciones y su nuevo país con las Zedes.

Y todos estos crímenes quedarán sin condena.

[Foto de portada: Orlando Sierra (AFP/Getty Images)]

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