Autor: Darío Jovel

El país que me inventé

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

«Dudo mucho que en la guerra civil todos los guerrilleros hayan leído la obra de Marx o que los soldados hayan sido instruidos en la filosofía de Adam Smith. Pero ambos bandos coincidieron en algo: que el país podía cambiar —que debía cambiar— y asemejarse más a esa patria imaginaria que nos hemos inventado desde siempre».

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Amelia Earhart y un vuelo que aún no termina

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

«Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras».

Casi, lo logras, Amelia. Casi.

La grandeza de nosotros, los inútiles

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

«Creo fervientemente que Van Gogh fue un idiota por cortarse un trozo de oreja y no uno de su corazón».

Monseñor Romero como luz de la memoria

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

Alguien dijo que la mayor vergüenza nacional de #ElSalvador sería que la selección de futbol no clasifique al Mundial; sin embargo, no puede haber mayor vergüenza que no saber dónde está enterrado Roque Dalton, quién secuestró y mató a Archibald Garnerd y a Roberto Poma, o que nuestros libros de historia callen el nombre de la persona que dio la orden de asesinar a monseñor Romero, incluso cuando no es un secreto para nadie.

Yemen: una guerra sin cámaras

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

Yemen lleva más de tres años en una cruenta guerra civil a tres bandos. Los muertos se cuentan en decenas de miles, los desplazados en centenas de miles y los afectados en millones. Un país estero se está muriendo y apostemos que usted, querido e indiferente lector —que cree que el mundo se reduce a su feed Facebook— no sabía nada. Los responsables de una guerra son quienes la hacen y quienes se encargan de que nadie más se entere.

«Hacia la libertad por la cultura»: 178 años de la Universidad de El Salvador

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

La UES es una institución imperfecta y repleta de errores, que se equivocó y aún se equivoca, pero que, pese a sus defectos, ha estado en primera fila para defender a aquellos con quienes ha sellado su destino: los salvadoreños.

José Simeón Cañas y la libertad perdida

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

En 1823, José Simeón Cañas llegó al parlamento centroamericano repleto de cadenas, con ropas baratas, andando de rodillas y apelando por la libertad de quienes construyeron la recién nacida patria. Aquella tarde pronunció el discurso que abolió la esclavitud en la República Federal de Centro América cuarenta años antes que en Estados Unidos, marcando un ejemplo para el resto del continente y sirviendo de precedente histórico para el mundo.

Para alguien que pretenda enseñar

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

Debe enseñarles, señor profesor, que la verdad está por encima de cualquier gobierno, cualquier idea y cualquier religión; tras toda traición hubo un amigo y que tras todo amigo puede haber una traición sin desestimar el valor incalculable de la amistad; que aunque los problemas del mundo no son su culpa, no hacer nada por ellos significa ignorar y restarle toda la importancia a las generaciones que les sucederán y las que les precedieron.

En tiempos de elecciones

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

El Salvador, como muchos otros países, lleva prácticamente toda su historia viviendo de la esperanza, depositando todo en un futuro que no llega, en una promesa que se repite con fechas y nombres diferentes.

Feliz cumpleaños, Newton

Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

Cuando Newton falleció recibió los mayores honores funerarios en la historia del Reino Unido. Voltaire, durante su exilio, y a causa del funeral de Newton, escribió lo siguiente: «Inglaterra honra a un matemático con privilegios que jamás recibirá un rey».