De seudónimo Clara: el conflicto armado salvadoreño desde la visión de una adolescente


LeoA través de una narración breve, ágil y muy personal, De seudónimo Clara, de la poeta y narradora salvadoreña Nora Méndez (quien además fuera columnista en esta revista), es una novela autobiográfica que explora dos esferas de la vida de su autora. Por un lado, la esfera pública, su historia como activista dentro de las organizaciones revolucionarias de su país; y por el otro, sus motivaciones más profundas que no solo exponen su constelación familiar, sino que la llevan a desprenderse de esos lazos e incurrir, con mayor desapego, en su actividad clandestina.

La historia, dividida en 31 capítulos, se genera a partir de un hecho que al parecer marca su vida: el secuestro y la tortura a la que se ve expuesta una vez que las fuerzas del orden la capturan mientras practica sus actividades guerrilleras. Ante la perspectiva de sufrimiento y soledad que vive durante su encierro, la única opción que tiene para no enloquecer es la de aferrarse a sus recuerdos y hacer un balance de lo que hasta ese entonces había sido su vida. Es el único bien que le queda durante su cautiverio para soportar con estoicismo el sufrimiento físico que le espera y no convertirse en una débil soplona que denuncie a sus compañeros.

Durante este período de prueba las noticias que le llegan del exterior pasan por el tamiz retorcido de la versión oficial que le ofrecen sus captores y los medios de comunicación, presentándola como un elemento indeseable y nocivo para el grupo social al que pertenece. La larga reflexión y los monólogos internos la conducen a una toma de conciencia de su situación marginal. Despreciada no solo por la sociedad en general, sino por sus propios seres queridos, la peor parte de su experiencia es precisamente el dolor que le produce comprender que afuera nadie la llora, nadie la siente, nadie la espera.

Tras ese semblante duro que muestra ante sus captores, en su interior sufre una transformación que deja ver sin tapujos sus sentimientos más delicados: la nostalgia por ese amor familiar que siempre le fue dado con medida, con condicionamientos; la amargura de saberse sola y que, en cierta medida, le genera ese sentimiento de indiferencia ante lo que pueda sucederle durante su cautiverio; la mirada retrospectiva hacia la niña y adolescente lastimada que la ha llevado a la difícil situación en que se encuentra… En fin, los miedos y las inseguridades que fueron construyendo su personalidad de incomprendida y despertaron su sed de justicia social como una manera de sublimar sus dolores personales.

Un párrafo aparte merece la exposición abierta de sus temores ante el acoso lésbico que sufre en la cárcel. La prisión se convierte en una especie de jungla donde tiene que permanecer con los sentidos alertas para sobrevivir. En un momento de la lectura se puede percibir como una delicada flor acechada por sus depredadoras, una prueba más que necesita superar para desarrollar la fuerza de su carácter que más tarde le servirá para soportar la vergüenza y el estigma que sufre al verse liberada. Con todo y eso, su carácter rebelde se niega a victimizarse.

La habilidad del relato en De seudónimo Clara consiste, precisamente, en saber yuxtaponer los planos objetivos y subjetivos de su propia vida y que nos recuerdan en gran medida muchos de los relatos que se produjeron por otros escritores latinoamericanos que fueron víctimas del abuso de autoridad y de las incertidumbres del secuestro en una época en la que difícilmente los capturados salían con vida de experiencias similares. En otras palabras, De seudónimo Clara es al mismo tiempo un retrato objetivo y subjetivo del conflicto armado. Lo objetivo se caracteriza, precisamente, en su intención de denuncia, mientras que lo subjetivo nos hace recordar la vulnerabilidad y fragilidad humana al verse sometida a este tipo de experiencias. Por fortuna para la protagonista, su captura sucede en una época en la que se vislumbra el final del conflicto y su resolución por vía pacífica, lo que le permite salir airosa de la experiencia para poder transmutarla en texto literario.

De seudónimo Clara hace alusión al nombre de batalla que utiliza en la clandestinidad y que no es más que el nombre de su admirada hermana que representa lo contrario de ella: la luz, el amor, el ideal. Su hermana, amada y aceptada por la familia, representa los valores contrarios de lo que ella es, pero también el ideal que secretamente añora. Ciertamente, esta experiencia marca y transforma la vida de la autora y al mismo tiempo se convierte en un valioso testimonio del conflicto armado salvadoreño y de la incursión de muchos jóvenes de las clases medias a los que les tocó vivir una época de desesperanza.

La obra fue publicada en Guatemala por Editorial Letra Negra en 2013. Probablemente queden pocos ejemplares de este texto debido al cierre de actividades de esta casa editora.

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