¿De qué color son las sirenas?

Angélica Quiñonez_ Perfil Casi literal.jpgRealmente no quería meterme en este escándalo pero nada me apasiona como una profunda discusión existencial sobre un tema banal. Y como no dejan de aparecer los racistas casuales en todo el Internet, vengo a regalarles un análisis que probablemente empezará otra guerra de comentarios en sus perfiles. Así que, de nada.

Hablemos de la recién confirmada adaptación live-action de Disney que enloqueció a todo el mundo y está a punto de volverse «parte de él». En 1989, La sirenita marcó el inicio del llamado Disney Rennaisance, una racha de películas animadas, amadas por la crítica y la taquilla, que posicionaron al estudio como el rey de la animación. Ahora que los millennials nos convertimos en la demográfica más rentable, Disney ya ha comenzado a reciclar sus propiedades en adaptaciones «realistas», corregidas y aumentadas. Como corresponde a una movida claramente rentable, el estudio ha aprovechado la popularidad nostálgica de estas nuevas producciones para introducirse lenta y torpemente en los intereses políticos de mi generación. Por eso tenemos mensajes feministas en Maléfica, un personaje gay en La Bella y la Bestia, más feminismo en Aladdin y mucho menos racismo en El libro de la selva.

Este julio, Disney anunció que Halle Bailey, actriz y cantante afroamericana de 19 años, protagonizará la inminente adaptación de La sirenita. Como era de esperarse, millones de personas han señalado que Bailey es la opción incorrecta para interpretar a la sirena pelirroja con una cinturita absurdamente desproporcionada. Tal como sucedió cuando se anunció la sexualidad de LeFou en La bella y la bestia, ya cayeron las amenazas de boicot y acusaciones de corrección política que jamás se reflejarán en el box-office.

Permítanme introducir mi moneda al juego. Estoy totalmente de acuerdo con el reparto y es la única razón por la que estoy esperando la adaptación de mi princesa menos favorita. Tengo por lo menos tres excelentes razones que nadie ha mencionado en las peroratas tuiteras y se las regalo a este fútil debate.

Primero: La sirenita no es una historia sobre raza. Sí, sé que el cuento original fue escrito por un danés, pero la fábula original de una mujer-animal transformada por el amor humano está presente en miles de culturas alrededor del mundo. (Es la clasificación T55.11 de Aarne-Thompson; de nada). Esta fábula fue creada, como muchas, para recalcar la importancia de virtudes y valores en torno a la sexualidad, no para explorar la cultura danesa y sus tradiciones y roles de género. Por lo tanto, no es válido reclamarla como una historia europea y mucho menos como la historia definitiva de Hans Christian Andersen.

Decir que la selección de Bailey es el equivalente a que Ryan Gosling interprete a Nelson Mandela es una total malinterpretación de las narrativas raciales e históricas. Esta, de nuevo, no es una historia de raza, sino de educación sentimental.

Segundo: la tradición hollywoodense ha establecido la tez clara como el estándar, no solo de belleza sino de normalidad. Las cajas de crayones aún traen un pálido color durazno llamado piel que en nada se parece al 90% de las personas que he conocido. No hay ningún motivo narrativo para que el reparto siga siendo totalmente caucásico. El planeta no es blanco y ya va siendo hora de que nos sintamos cómodos consumiendo entretenimiento con personas que se ven como toda la humanidad (aunque más delgados y hermosos).

Para una niña negra debe ser mucho más enriquecedor apreciar su belleza en una princesa heroica que en un anuncio de jabón. De eso se trata una sociedad inclusiva: de construir arquetipos que nos celebren a todos por ser humanos.

Y tercero (y quizá lo que más me importa): esta es una oportunidad para introducir una reimaginación de la película que amerite volver a ver la misma historia en el cine. No estoy diciendo que tendremos una sirenita del ghetto ni diálogos en ebonics. Simplemente aprecio el distanciamiento del filme original para introducir nuevos elementos artísticos en la producción. Por ejemplo: la inclusión de ritmos de hip hop en la banda sonora del nuevo Aladdin dio lugar a una interpretación divertida y diferente del personaje del genio.

La sirenita es un musical, después de todo, y la evolución rauda de la música prácticamente exige que se innove. Broadway ha dado amplia evidencia de las ventajas que acarrean los riesgos creativos siempre que se involucra con los talentos correctos. (¿Alguien se habría imaginado a George Washington rapeando?). Y por eso es apreciable que la actriz haya sido seleccionada por su magnífica interpretación vocal antes que su apariencia y presencia mediática.

Y bien, espero que haya satisfecho su necesidad de discutir acaloradamente sobre una caricatura noventera. Nuestra infancia se fue y jamás volveremos a sentir su magia e ilusión porque somos adultos con trabajos, estrés y cuentas de Twitter. Pero talvez esta sea una de esas sutiles señales para que reconsideremos si deberíamos crecer y aprender a subvertirnos. Quién sabe. Talvez podríamos hacer como Ariel y cambiar nuestra voz por un par de piernas para seguir adelante.

¿Quién es Angélica Quiñonez?

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