El Nobel de literatura y Centroamérica


Por DARÍO JOVEL | FLORILEGIO DE UNA MEMORIA ACCIDENTADA

Es lícito pensar que si #MiguelÁngelAsturias nunca hubiese escrito #ElSeñorPresidente hubiera muerto sin conocer Estocolmo? Dotar con superioridad a un escritor por un premio es ignorar al mejor crítico literario que existe: el tiempo.

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3 comentarios

Darío Jovel_ Perfil Casi literalPareciera inherente la atroz costumbre de tener como único parámetro de inteligencia cartones mal enmarcados sobre paredes que desnudas se veían perfectas y asumir que el éxito de una persona se mide por la cantidad de dígitos que reza el depósito que recibe mes a mes. La peor parte es que cuando se habla de un artista se asume que si no vive bajo un puente es talentoso y que dicho talento está en función a los galardones colgados de su cuello.

Dado que si hablamos de literatura el mayor reconocimiento es el Premio Nobel se cree que este es la entrada a la posteridad, algo muy alejado de la realidad. Sin embargo, bajo esa lógica perversa, a cada ganador le persiguen legiones de detractores que lo odian por el hecho de haberlo ganado y otros miles que le aman por el mismo motivo; y, de dicho fenómeno, uno de los mejores ejemplos es el único Nobel de literatura que esta región ha dado al mundo a fecha de 2019: Miguel Ángel Asturias.

En teoría, el premio se concede por los méritos acumulados en toda una carrera literaria y no por una obra en particular, pero para nadie es un secreto que Cien años de soledad le hizo el favor a Gabriel García Márquez en 1982; de igual forma es lícito pensar que si Asturias nunca hubiese escrito El Señor Presidente probablemente hubiera muerto sin conocer Estocolmo, como les tocó a Jorge Luis Borges, a James Joyce y a Carlos Fuentes. En este contexto, y entendiendo que luego de Asturias ningún centroamericano ha sido «digno» de tal distinción, cabe pensar si hemos hecho algo mal en el camino. Quizá la peor parte es que a Asturias no puede considerársele un autor regional ya que su obra bebe y respira a Guatemala entera, pero no habría por qué sentirse mal por ello, ¿o sí? A fin de cuentas, en toda América Latina solo ha habido seis afortunados (Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa).

Ahora bien, ¿eso significa que por América Latina solo han pasado seis escritores buenos? ¿O sea que Asturias es el único autor decente de Guatemala? La pegunta casi da risa. El trato que ha dado la Academia sueca a los autores de latinoamericanos ha sido frío, poco amable y, en el caso centroamericano, más parece un romance que no debe repetirse jamás.

Asumir o dotar con superioridad a un escritor por un premio es ignorar al mejor crítico literario que existe: el tiempo. Solo la prueba del tiempo puede validar a un libro cualquiera y convertirlo en un clásico y en una obra maestra, porque el éxito de un autor o, mejor dicho, su talento, no reside en una medalla sino en la capacidad para sobrevivir y trascender más allá de la realidad de su época.

Por eso lo mejor que podemos hacer para ayudar a los autores de esta región no es tomándoles fotos cuando ganen un galardón, sino leyéndolos. Es la única y verdadera forma. Pues de lo contrario, acaso Asturias sea admirado por personas que jamás lo han leído.

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Plural: 3 comentarios en “El Nobel de literatura y Centroamérica”

  1. Interesante. Sin embargo, lamentamos que este artículo tenga tantas erratas, yerros ortográficos y discordancias pronominales, entre otros problemas. Siempre se agradece la mayor limpieza en un texto, pues le añade persuasiva y autoridad al autor del contenido.

    1. Gracias por su comentario y por notificar la situación. Corroboramos los manuscritos (el original del autor y la versión revisada en edición) y notamos que hubo una confusión al momento de publicar el texto correcto, sin embargo, ya resolvimos el inconveniente. Saludos cordiales.

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